Transitar el dolor

almafloreciente Comentarios

La idea de sanar se ha romantizado tanto que casi roza el nivel de estafa del final de Juego de Tronos, cuando el verdadero enfoque debe ser transitar el dolor, con el fin de encontrar ese algo que aún no sabes y despertar aquello que ya está en ti.

Es en ese actuar que activas tu poder para elegir: ¿Quién quieres ser? Si en tu desnudez emocional te permites transitar el dolor, ¡Te felicito, Ser Audaz! lograste atreverte a vivir una etapa para sanar, te reencontraste con tu poder en el hacer y tu propia fuerza dentro de la vulnerabilidad.

A fin de cuentas, no eres el evento traumático que sucedió, eres quién decidiste ser durante la tormenta. No eres ese dolor, esa ruptura, ese despojo, eres la persona con valor que escogió transitar su dolor hasta evolucionar. Hoy, que puedes atreverte, pregúntate: ¿Seré el autor o prisionero de mi historia?

“Conocer el camino y recorrerlo son dos cosas diferentes”. Al hablar de sanar, entendemos que estamos entrando voluntariamente a las azarosas aguas del inconsciente, éstas aguas atemporales, en donde el dolor desconoce el concepto de tiempo. Es una travesía que invita a cuestionarse ¿Cómo me relaciono con la vulnerabilidad? ¿Cómo habito mis sombras? ¿Quién soy cuando me miro al espejo?

Sí, probablemente sientas que se eclipsa tu realidad… o por lo menos la concepción de realidad que tenías hasta ese momento… Sentirás que no sabes quien eres, o por lo menos la versión idealizada que tenías de ti… Sin embargo, recuerda: sentarse a esperar no transforma, además, negar las heridas no las hará desaparecer.

Si durante el proceso sientes que te ahogas en las aguas de ti mismo, está en ti decidir aprovechar las posibilidades infinitas que tienes siendo humano, convirtiendo esta situación en un punto de reflexión. Pregúntate: ¿Quién quiero ser a partir de ahora?

En mi experiencia, transitar el dolor abre las puertas a un camino hacia la libertad del evento traumático, porque me permito darle un nuevo significado a mi historia, adquiero nuevas herramientas para convertirme en alguien que pueda mirar a fantasmas del pasado (presente y futuro) para decirles “conmigo, no más.” Puedo subir al punto más alto del mástil y decirme con orgullo “lo logré”.

Antes, me parecía contradictorio relacionar la idea de transitar el dolor con fortaleza, porque si soy fuerte solo debería pensar en avanzar, en seguir adelante, no mirar para atrás... Pero, ¿Qué mayor acto de valentía que mirar a la herida y limpiarla?

Si tengo que viajar al dolor del pasado para sentir armonía en el presente, lo haré. Tú dirás: che, del dicho al hecho hay un gran trecho. Es cierto, en varias oportunidades me he quedado sin aire cuando reconozco el grillete que me ha anclado al pasado… Es en ese punto de quiebre donde pienso en dos cosas:

1. El miedo no me define... me definen mis acciones a partir de ahora.

2. ¿Vale la pena el esfuerzo? La respuesta es un contundente SÍ. ¿Por qué? porque yo lo valgo, merezco sentirme plena y voy a encontrar a una Sara extraordinaria en el proceso.

Tengo esta vida, sin reemplazo en la maleta. Quiero dejar en el ayer la historia que influye hoy en la toma de decisiones. ¡Quiero evolucionar!

Decidir transitar el dolor y aceptar la incomodidad de sanar implica un acto audaz de amor propio, para encontrar el héroe que siempre necesitaste: Tú. Vale la pena luchar por ti. Eres tú quién en la adversidad decidió ser fuerte desde tu vulnerabilidad, para ser capaz de rescatarte y ponerte de pie. Tú te convertiste en la persona que te salvó.

Es necesario mucho coraje para ir hasta lo más profundo de ti y encender nuevamente tu luz interior. Tú mereces convertirte en la versión más extraordinaria de ti, capaz de abrirse y sentir la imperiosa fuerza de vivir… ¡Arriésgate! Aunque el camino parezca incierto. Tienes un fuego inferior imparable, tu vida y tus sueños sólo esperan a que des el primer paso.

Y, ¿Ya diste el primer paso?

Compartir

Éter.

Comentarios 3

  1. No podemos evitar el dolor y el sufrimiento, es imposible, llegarán de vez en cuando a nuestra vida querramos o no. Lo importante es afrontarlo con sabiduría, vivirlo, llorarlo y esperar a que se disipe lentamente, aprendiendo de él, así es que crecemos como personas, maduramos.
    Cuando el dolor es por la partida o abandono de alguien, familiar, o pareja, el dolor da la oportunidad de trabajar el Desapego, cuando el dolor se disipa, se tiene en ese momento Sanación, el dolor ha curado el apego y se ha convertido en desapego. Cuando el dolor desata la ira, al trabajarla, se habrá convertido en compasión y misericordia; cuando por dolor ,en algún momento se siente odio y repulsion, al permitir vivir esa emoción, y buscar la sanación desde el amor, se habrá trabajado el amor incondicional. El transitar el dolor, como lo enseñó Jesús, que por amor vivió su Pasión y muerte, y nos sanó a todos del pecado, tenemos la mejor lección de vida, el dolor cuando desaparece ha sanado, y dejado que brille esa luz interior, ha construido el mejor proyecto,
    Transitar el dolor desde el amor propio, incondicional y sanador.

Deja una respuesta

Antes de hacer un comentario consulte la Politica de Privacidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.