Fantasmas del pasado.

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mujer sujetando cortina

Por alguna razón, tenía el anclaje de que "yo no aprendía” sobre los fantasmas del pasado, de creer que si me equivoqué en el pasado, me volvería a equivocar en el futuro. En otras palabras, si tuviésemos que escoger un contexto, sería el siguiente:

Un lobezno encadenado fracasó al intentar liberarse.
De manera que fallaría cada vez que lo intentara de nuevo, sin importar el haberse convertido en un lobo, es decir, el anclaje tenía como norte el pesimismo hacia el fracaso.

Ergo, cualquier fantasma del pasado que me hubiese generado dolor, desencadenaría un cuadro de angustia dado que se gestaría la sensación de desnudez, ansiedad y falta de herramientas para solucionar un problema.

Al sentirme sumergida en un episodio de antaño, con la visita de un par de fantasmas del pasado, escenarios dibujados desde las penumbras del recuerdo, donde todo era demasiado penoso; y yo, la nena no podría defenderme, gatilló en mí una oleada de pavor.

El crepúsculo de la memoria vislumbraba la posibilidad de flotar nuevamente sobre mareas depresivas, lo que fue sencillamente aterrador.

Vamos a ambientarnos en un poco en el entorno emocional de ese momento:
Me desgarró el ser, entender que una de las personas que más admiro, no me veía como yo me estaba comenzando a ver… Me rompió en pedazos hacer consciente que solo apreciaba lo peor de mí, lo que no me gusta, lo que me propuse trabajar porque no me enorgullece. Fue deprimente el darme cuenta, que el tiempo pasó y la imagen que tenía de mí no cambió.

Mientras escuchaba a un amigo aconsejarme, estaba intentando bajarle a las revoluciones mentales y quería verbalizar mis emociones, sin embargo, el nudo en la garganta detuvo mi respuesta ante sus palabras de apoyo... Pensé: "Bueno es normal, estamos tocando un tema sensible".

Luego, cual pompa de jabón, estalló la siguiente burbuja mental en mi interior: “Tengo miedo de volver a la zanja, donde las emociones me controlan”. De manera paradójica, paulatina pero aún así velozmente, se comenzó a cerrar mi garganta... No hubo movimiento de aire.

Me llevé la mano a la garganta esbozando un “No puedo respirar”.

Fueron unos tres o cinco angustiantes segundos.

Comencé a concentrarme en la respiración…

Inhala…

Exhala…

Inhala…

Exhala…

Gradualmente, mi garganta se abría ante el fluido vital, de nuevo, el aire recorría mi cuerpo y dije “Carla, te calmás”.

Desde ese miércoles, agradezco diariamente la sensación de respirar.

Entendí que hice de un fantasma, algo abismal, Aunado a ello, estaba ignorando mis capacidades… El camino del amor propio y la confianza para romper mundos son procesos constantes, flores que se riegan a diario. Aunque siempre habrán vicisitudes, yo decido cada día ser la capitana de mi alma.

Esta manifestación corporal consecuente a una tensión emocional me inspiró a explicar brevemente cómo reconocer y qué hacer ante un verdadero ataque de pánico.

Los ataques de pánico son episodios de miedo que aparecen de manera súbita, la duración es menor de 30 min y sin causa aparente. Se asocia normalmente a un conjunto de síntomas físicos tales como: taquicardia, palpitaciones, dificultad para respirar, sudoración, temblores, naúseas, temblores o mareos, es decir, hablamos de un cuadro de signos y síntomas asociados al miedo. Los ataques de pánico pueden acompañarse de una sensación de perder el control (pensamiento catastrófico).

Para ayudar a alguien con un ataque de pánico podemos:

  • Permanecer en calma.
  • Hablar con frases cortas.
  • Ayudar a concentrarse en la respiración
  • Para más información sobre qué hacer durante un ataque de pánico podemos hacer click acá.
  • Para alimentar el canal de la curiosidad sobre los ataques de pánico podemos hacer click acá.
  • Lo importante del miedo es canalizarlo, involucrando el cuestionarse qué se puede mejorar a expensas de esta alerta corporal, cómo hacer frente exitosamente ante el reto, qué cambios son necesarios y confiar en los procesos.

    Finalmente, los fantasmas del pasado no son mas que cortinas de humo a disolver; con la confianza en el ser, junto a la convicción de desmantelar un nido de ideas que ya no merecen un lugar en el equipaje mental.

    Salto hacia la fe y merecimiento
    Mantra del Perdón.

    Comentarios 6

    1. El miedo es una fuerza, es energia y como energia cumple la ley no se crea ni se destruye solo sufre transformaciones, transformar el miedo en esa fuerza, en esa fe para seguir adelante y no sucumbir ante el. Esa es otra forma de fortalecer la voluntad.

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    2. Wow Carla ! No me había detenido 2 minutos a leer y solo puedo decir gracias! Es así!

      Solo son eso cortinas de humo y solo depende de nosotros ver qué tan denso se hace o no.

      Buen blog ! Saludos

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        Así es, es parte del vivir, es en la zona del pánico donde ocurre la magia, el crecimiento. Después de caerse queda enfrentarse a los fantasmas <3

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